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8.sep.2013 / 08:12 am / Haga un comentario

Misión Sucre

En 2003 se estimaba que 400.000 venezolanos no habían podido ingresar en el sistema de educación universitaria, debido a la desigualdad social instaurada en la IV República. Sobre ellos se mostró particularmente preocupado el líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, quien al conocer que la cobertura de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV) alcanzaba para 4.000 personas pensó como urgente crear un mecanismo que permitiera saldar la deuda social con los otrora relegados. Así surge la Misión Sucre.

El 8 de septiembre de ese año fue creada la comisión presidencial que ejecutaría el programa y el 21 de ese mes el pueblo venezolano, en todas las plazas Bolívar del país, estaba siendo censado para inscribirse en la primera oleada de estudiantes.

De ese censo se obtuvo una cifra de 523.000 bachilleres venezolanos de todas las edades, desde los 16 hasta los 73 años, que deseaban estudiar. Es decir, 123.000 más de las estimaciones iniciales.

Posteriormente, el 11 de octubre fueron juramentados en Parque Central los primeros coordinadores de estado de la Misión. Ese día, ya cristalizado el proyecto vanguardista, Chávez, con palabras motivadoras, reiteró su visto bueno hacia esta estratégica misión educativa.

“La Misión Sucre es como (Antonio José de) Sucre, llevando antorchas, una antorcha de conocimiento, de fuerza moral, de unidad”, dijo el entonces Presidente de la República, quien luego el 3 de noviembre de ese mismo año dictó la primera clase magistral en Güiria, estado Sucre.

Hoy, cuando han transcurrido 10 años desde la fundación de este plan social, ya fue honrado el saldo en negativo dejado por el puntofijismo en materia universitaria. Miles de venezolanos, de todas las edades y oriundos de cualquier rincón de la vasta geografía nacional, anualmente se inscriben en alguno de los 26 programas de formación nacional que ofrece la Misión, ya convertida en otro espacio creado por el Gobierno Bolivariano para que el pueblo acceda al conocimiento, desde una visión política socialista y democrática.

Para lo expresado, la Misión contempla 26 áreas de formación: Enfermería, Derecho, Actividad Física y Salud, Sistemas e Informática, Artes Plásticas, Tecnología de la Producción Agroalimentaria, Geología y Minas, Medicina Integral Comunitaria, Formación de Educadores, Hidrocarburos Gas, Hidrocarburos Petróleo, Hidrocarburo en Refinación y Petroquímica, Mecánica, Química, Turismo, Comunicación Social, Estudios Jurídicos, Gestión Ambiental, Gestión Social para el Desarrollo Local, Electricidad, Electrónica, Construcción Civil, Transporte Acuático, Diseño Integral, Administración e Información y Documentación.

La inclusión hace a la revolución

En entrevista concedida a la Agencia Venezolana de Noticias (AVN), el presidente de la Misión Sucre, David Silva Prades, informó que desde el año 2004 a la fecha han sido atendidos, entre egresados y estudiantes regulares, un total de 620.695 personas.

De ese total, indicó que en la actualidad 307.279 personas cursan algunos de los 26 programas nacionales de formación, mientras que desde el 2009 han egresado 266.959 estudiantes.

Además, 47.000 personas acaban de ingresar al Trayecto Inicial, que es un curso introductorio que dura 3 meses, agregó.

Con respecto al histórico de egresados de Medicina Integral Comunitaria a la fecha van 14.293, al tiempo que producto del Convenio Cuba-Venezuela se han graduado 875 personas en estudios de maestría.

Y, en consonancia con los principios de igualdad social, en Sucre también se forman 1.600 privados de libertad de diversos centros penitenciarios del país.

“Una de las cosas que se quiere hacer es fortalecer el acercamiento a los procesos sociales en los centros penitenciarios, como un medio para dignificar al ser humano que está privado de libertad y, al mismo tiempo, contribuir a la superación de las situaciones de violencia y de desigualdad de los cuales proviene la delincuencia”, explicó Silva Prades.

Asimismo, otro ejemplo de inclusión lo representan los pueblos originarios del país, que también están registrados en la Misión Sucre. En total, son 16.320 estudiantes indígenas, provenientes de distintas etnias de los estados Zulia, Bolívar, Delta Amacuro y Amazonas, los que están inscritos en el mencionado programa de educación universitaria.

Las cifras anteriores dan cuenta de un pujante plan que día con día suma más conocimiento para el pueblo venezolano. En palabras de la máxima autoridad del ente “el reto de ahora en adelante es convertir a la Misión en el sistema ideal para la formación universitaria. Es hacer que todo venezolano esté conectado con un sistema de formación que le permite conocer los problemas que hay en la comunidad, reconocerse en ellos y aprender a valorar su entorno. Esa es la verdadera calidad en la educación universitaria”.

No en vano, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés), Venezuela ocupa el quinto lugar en el mundo y el segundo en América Latina en materia de matrícula estudiantil.

El pasado 16 de junio el presidente de la República, Nicolás Maduro, puntualizó que Venezuela dedica actualmente 7% de los recursos del Estado a la educación.

“Antes de 1999 se llegaba a duras penas a 3.9%. Hoy Venezuela rompe récord en lo que dedica a la educación”, subrayó.

Sistema de becas

La Misión Sucre trabaja en el desarrollo de una reasignación de becas, tras los recursos aprobados por Maduro, quien aumentó desde mayo la asignación por concepto de becas. Así, la ajustó de Bs. 400 a 600, a escala nacional.

Ese ajuste decidido por el Jefe de Estado también incide positivamente en los cursantes de Medicina Integral Comunitaria, expresó Silva Prades.

En ese sentido, explicó que los estudiantes de 1º a 4º año que antes percibían Bs. 700 ahora reciben 1.000, mientras que los de 5º a 6º año que solían recibir Bs. 1.200 en la actualidad obtienen 1.500.

“Actualmente, tenemos 25.000 becarios. Vamos a reasignar entre septiembre y octubre 10.000 para llegar a los 35.000 ciudadanos. Y entre octubre y noviembre 20.000 becas más que nos llevará a 55.000 becarios en la Misión Sucre”, detalló el presidente de la mencionada Misión.

Requisitos de ingreso

Ser bachiller y desear estudiar alguna carrera universitaria contemplada en el sistema son los dos únicos requisitos exigidos por la Misión Sucre para el ingreso al aula de clases.

Guiada bajo el principio de “la educación a lo largo de toda la vida” no existe una edad para la cual estudiar en la universidad y así lo establece la Misión Sucre, abierta para que toda persona ejerza su derecho a la educación, en cualquier momento de su vida.

“El ingreso es absolutamente libre. Hay dos momentos de inscripción al año, cuando se abre la oferta en todos los municipios del país y tiene que ver con las potencialidades de la localidad y, al mismo tiempo, la consideración de la demanda que hay para los distintos programas. En cada municipio se abre una oferta, se inscriben los estudiantes y después cursan lo que es el llamado Trayecto Inicial, que es de tres meses. De allí se distribuyen hacia los programas nacionales de formación”, dijo Silva Prades.

Desarrollo educativo alternativo

La Misión Sucre diseñó la masificación de la educación universitaria a través de la llamada municipalización, que funciona así: La Misión tiene la tarea de habilitar y/o construir espacios en las localidades con menos opciones de acceso al sistema universitario, lo cual es denominado Aldea universitaria (ámbito local de desarrollo educativo alternativo).

En la actualidad, en el país funcionan 1.236 aldeas ubicadas en escuelas, liceos, cuarteles y otros espacios. 72 han sido construidas por el Ejecutivo y 19 están en construcción, “para permitir el ejercicio del poder popular, el empoderamiento del pueblo, la constitución de las comunas. Quien está estudiando en la universidad es el pueblo mismo”, agregó.

Los que cursen estudios en estas aldeas desarrollan su carreras y obtienen su título, a través de los programas de formación que la Misión oferta mediante los convenios que ha firmado con 20 universidades de todo el país, cuyo eje vertebrador es la pertinencia social local.

“Si estamos adquiriendo saberes específicos que permiten resolver problemas que existen sólo en otros lugares del mundo, esos saberes no son pertinentes, porque la persona no es capaz de resolver ningún problema en su propio país. La Misión tiene un eje sobre el cual gira la formación que es la formulación de los proyectos que están vinculados a la solución de los problemas que están en la comunidad”, sostuvo Silva Prades, quien cursó su doctorado en Ciencias Pedagógicas, gracias al convenio Cuba-Venezuela.

Indicó que el objetivo de la Misión no es solamente capacitar profesionales para que ejerzan una función dentro de una empresa, “sino que queremos profesionales que estén al servicio de la patria, de la comunidad, con capacidad para formular proyectos dentro de su propio contexto histórico”.

“Chávez nos devolvió las ganas de luchar”

A finales de 2006 el presidente Hugo Chávez asistió al acto de graduación de la primera cohorte de la Misión Ribas. Allí estaba radiante, feliz y orgullosa de sí misma Iris Lander, quien en la IV República, por razones económicas, no pudo finalizar sus estudios de bachillerato y dejó a mitad de camino ese trayecto educativo.

Hasta la llegada de la revolución bolivariana no contaba con un título de bachiller y, por tanto, no calificaba para cursar alguna carrera universitaria. Un día supo de la Misión Ribas, programa educativo que garantiza la culminación de los estudios desde la tercera etapa del nivel de educación básica, hasta el nivel de educación media diversificada y profesional, se inscribió y alcanzó ese triunfo.

Luego, diploma en mano, acudió al llamado de Chávez de censarse para optar por una carrera universitaria en la para entonces naciente Misión Sucre. Comenzó a sus 45 años y cuatros años después obtuvo un segundo diploma que la acredita, desde entonces, como profesional de la comunicación.

“Me siento sumamente agradecida con el comandante Chávez por habernos devuelto la dignidad, porque en este país el que no tenía un nivel educativo era maltratado socialmente. Entonces que Hugo Chávez nos diera la oportunidad de estudiar es maravilloso. Nos devolvió la vida, las ganas de luchar, y de creer en un Estado que realmente atiende a sus ciudadanos”, relata Lander, hoy profesional y madre de dos hijos.

AVN

 

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