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5.jun.2013 / 05:53 pm / Haga un comentario

Los ex presidentes de Estados Unidos, George Bush, y el español José María Aznar, diseñaron en 2001, a través de la OTAN, el Plan Balboa para invadir Venezuela y echar del poder al Comandante de la Revolución, Hugo Chávez. La estrategia global del Pentágono continúa y utiliza a Colombia como aliado de la antigua “Cortina de Hierro” para hacerse con los recursos energéticos de las reservas de petróleo y gas.

Entre el 3 y el 18 de mayo de 2001, la OTAN y EE UU planificaron en España la “Operación Balboa”, un juego de guerra con minuciosa y secreta información militar de Venezuela. En esta actividad se realizaron maniobras con soldados en diferentes ejercicios de simulación de operaciones aéreas, navales y terrestres, previa autorización de la ONU.

Las pretensiones de la OTAN de invadir Venezuela no son nuevas. El anuncio de Juan Manuel Santos para adherirse al ejército europeo sigue su curso y tiene en su plan estratégico, “rodear” nuestro país con fines belicistas para intentar controlar sus acciones políticas, económicas y militares.

Un análisis realizado en 2005 por el redactor, señalaba que la base de operaciones para la guerra invisible impulsada desde Colombia por Estados Unidos centra, su atención en las bases militares venezolanas y objetivos estratégicos que se pulverizarán a medida que avance el plan secreto.

“Nada nuevo para los análisis prospectivos que venimos señalando y las pretensiones de Colombia para aniquilar a Hugo Chávez. En 2005 anunciaba que Colombia sería la Gran Base Militar en Latinoamérica. Hoy es una realidad. No era política de Bush. Es el plan estratégico de Estados Unidos para defender sus intereses petroleros y energéticos. Desde Colombia se adelanta una intensa ofensiva de Guerra de Baja Intensidad (GBI) contra Venezuela”.

Continuaba el análisis: “El plan consiste en aprovechar la debilidad local contra la inseguridad y emplear a fondo un ataque sin militares, es decir, utilizar las fuerzas de choque con los paramilitares en primera línea. Esta ofensiva contempla asesinatos selectivos de líderes sociales, políticos, militares y figuras emblemáticas del Gobierno y oposición, con el fin de generar una conmoción nacional de grandes dimensiones. ¿Quién está detrás del plan? Estados Unidos, las corporaciones de seguridad y defensa, el sector financiero y energético. La reserva de gas y de crudo criollos interesa a los que mueven el mundo a través del G-8 y el G-20”.

Este plan macabro buscaba, entre otros objetivos, acusar a la administración Chávez de narcotráfico, desarrollo nuclear con fines bélicos, apoyo a la guerrilla colombiana y de sembrar el terror en Latinoamérica. La táctica de esta estrategia es la desestabilización por medio de las emociones. Para ello, las corporaciones mediáticas, en su mayoría dominadas por EEUU, diseñaron un plan propagandístico, propio de las guerras de Cuarta Generación (Fourth Generation Warfare) y lo enfocaron al sector más vulnerable: la población.

En la guerra, la propaganda es tan importante como los ejércitos. Se intenta jugar con las emociones con la persuasión como herramienta sutil que penetra suave y profundamente. Se busca captar el apoyo de la retaguardia (opinión pública) con manipulación informativa. Interesante el papel de los medios en esta batalla que amenaza con alargarse. Las plataformas de difusión de mensajes y generadoras de opinión, se emplean en profundidad con temas sensibles a la población: Narcotráfico, inseguridad, corrupción, homicidios, malos servicios públicos y caos social son los flagelos a destacar en el escenario de conflicto.

El escenario de conflicto lo diseñó el Pentágono y la OTAN con una planificación milimétrica, basado en conceptos operacionales aplicados en Irak y Afganistán que justifique una posible intervención. La red de espionaje de los servicios secretos norteamericanos, israelitas y colombianos, con apoyo de militares locales, permitieron ubicar posiciones estratégicas venezolanas para su destrucción.

En el Plan Balboa se estipulaban 90 objetivos militares en territorio venezolano sin contar con aeropuertos, empresas básicas, instalaciones petroleras, puentes y otros objetivos. Debemos estar alertas. No dar marcha atrás a las pretensiones de Colombia de brindar casa al enemigo para que nos ataque y destruya el legado que nos dejó uno de los líderes más influyentes del Siglo XXI: Hugo Rafael Chávez Frías.

 

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