Diosdado Cabello

30.may.2013 / 05:13 pm / Haga un comentario

En el sur de Venezuela, cacaoteros de las etnias piaroa, curripaca y yekuana dan ejemplo de organización, con las Redes Socialistas de Innovación Productiva Cacao de Manapiare y Frutales de Amazonas.

Por primera vez, en el país, se establece una escuela para procesar cacao cultivado y copoazú. Se trata de la Escuela de Chocolatería de Puerto Ayacucho —respaldada por el Fondo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación—, que surgió a partir de una necesidad sentida de los productores indígenas del estado Amazonas.

Desde marzo de 2013, la Escuela funciona como un centro de formación del Instituto Nacional de Capacitación y Educación Socialista (Inces), para los familiares de los productores de cacao en Manapiare (primer municipio productor de cacao en Amazonas); y como una fábrica piloto experimental donde, cada año, se convertirán 30 mil kilos de cacao, en chocolate.

Según Guillermo Barreto, viceministro para el Fortalecimiento de la Ciencia y la Tecnología, y también presidente del Fonacit, el objetivo es lograr que los indígenas tengan el dominio de la técnica y de las máquinas, de manera que sean capaces de innovar en la industria chocolatera.

“Nosotros investigamos en el área agrícola, el cacao; y en el área tecnológica, el diseño y funcionamiento de las máquinas para procesar este rubro.

El objetivo es no quedarnos como un país exportador de materia prima, sino ser capaces de procesar nuestros propios recursos; particularmente, el cacao venezolano, catalogado como uno de los mejores del mundo”.

Redes que se expanden por el Sur

El cacao que se procesa en esta escuela proviene de 20 comunidades indígenas que tejen la Red Socialista de Innovación Productiva (RSIP) Cacao de Manapiare. Estos productores, también, participan en la Gran Misión AgroVenezuela.

Para junio próximo, se espera una cosecha de 8 toneladas de cacao, con la cual los batalladores, formados por el Inces, empezarán a menear uno de los mejores chocolates del mundo y a deleitar los paladares de nuestro pueblo.

Antes de que culmine este año, se espera la incorporación de una RSIP de cacao amazónico silvestre, integrada por yanomanis, del municipio Alto Orinoco.

“En Amazonas, actualmente, se están produciendo más de 100 mil kilos de cacao al año.

30 toneladas se procesarán en la Escuela; y restarían unas 70 toneladas, las cuales serán adquiridas por la Corporación Socialista del Cacao Venezolano, a un precio justo”, informa el presidente de la Unidad Territorial del Ministerio del Poder Popular para Ciencia, Tecnología e Innovación en Amazonas, Íñigo Narvaiza.

Anteriomente, los cacaoteros de Amazonas vendían su producción a cualquier precio —como dice Elín Romero, coordinador estadal de las RSIP, “a precios que no dignificaban el trabajo de los productores”—, y el cacao terminaban llevándoselo las trasnacionales.

Hoy, la situación es diferente: los indígenas acordaron, en asambleas, los precios de comercialización.

Por todo lo que palpita entre el cacao y el copoazú

En el corazón de la selva venezolana, también, hay otra novedad: el procesamiento del copoazú. Por estos días, no se hace en ninguna otra parte de Venezuela.

El copoazú es un fruto del Amazonas que es pariente del cacao; pero, tiene mucha más pulpa y un poco más de nutrientes y antioxidantes. “Del cacao, se aprovecha sólo la semilla (la almendra), y la escasa pulpa se usa para la fermentación.

En cambio, del copoazú, se usa la almendra para hacer el chocolate; y la pulpa para hacer dulces, batidos, mermeladas y helados. Incluso, se utiliza en la industria cosmética”, apunta Narvaiza.

Para Luis Emilio Alcalá, gerente regional del Inces en el estado Amazonas, “el copoazú sabe a copoazú. ¡Es único! Popularmente, se le conoce como la fruta de los 7 sabores”. Aunque, algunos comparan su sabor con el de la guanábana.

Según Íñigo, hay una siembra de más de 20 mil árboles de este exótico fruto amazónico, en el municipio Autana. “Esta producción, de unas 80 toneladas, se va a usar como semilla para siembra; y también, para hacer pruebas de chocolate en la Escuela, y cosméticos”.

Al volante de este proyecto, van los indígenas de Autana agrupados en la RSIP Frutales de Amazonas y el Ministerio del Poder Popular para Ciencia, Tecnología e Innovación (Mppcti).

Desde el año 2012, esta institución pública está acompañando a los indígenas en la fabricación de cremas para la piel, lociones para el cabello, protector solar y pintura labial, a base de copoazú.

“La producción se está vendiendo a escala local. Pero, antes de que cierre el año, los indígenas de Amazonas colocarán su producción a escala nacional”, informa el vocero del Mppcti en la entidad.

Por distintas razones, el chocolate a base de copoazú es menos amargo y con un color más claro que el chocolate que se hace, de cacao.

“Por ejemplo, ahorita, los indígenas están realizando una producción artesanal, que ha tenido una buena receptividad entre las personas que sufren diabetes; por cuanto, no se le está incorporando azúcar al chocolate. ¡Es toda una innovación!”, refiere Narvaiza.

Formación para el desarrollo social

Ahora mismo, Venezuela vive otra innovación: el Inces inició un proceso de transformación orientado a la creación colectiva de propuestas para la formación, investigación, innovación y producción.

El gerente regional del Inces en el estado Amazonas reflexiona sobre esta estrategia curricular: “Son proyectos de formación integral que no responden a las necesidades de las empresas de tener mano de obra barata, sino a las necesidades de los colectivos.

Están participando productores, maestros, comunidades organizadas y sujetos en formación”.

En la Escuela de Chocolatería, se están formando 44 parientes de los productores de Manapiare. Son familiares que, ahora, viven en Puerto Ayacucho. Alcalá especifica el programa: “El proyecto incluye 5 áreas: Administración, Comercio y Servicios, Agricultura, Producción y Distribución. Son 1346 horas de clase (estas horas suman 56 días completos)”.

En el tema de la innovación, respira el espíritu de “eficiencia o nada”. Barreto advierte: “No podemos esperar que el Gobierno nos resuelva todos los problemas; todo el pueblo venezolano tiene que entregarse, de lleno, a la formación y al hacer. Los recursos son finitos; nosotros debemos generar una sociedad donde los valores de trabajo, solidaridad y honestidad sean valores reales”.

¿Cómo se vive la ciencia y la tecnología en Amazonas?

Amazonas se ha convertido en una de las entidades venezolanas con mayores resultados del trabajo en Redes Socialistas de Innovación Productiva: más de 7 mil indígenas de 20 comunidades piaroas, yekuanas y curripacas se benefician con la Red Socialista de Innovación Productiva Cacao de Manapiare.

En Amazonas, hay 11 Redes Socialistas de Innovación Productiva, en las que participan, directamente, 471 productores. Las redes articuladas, operan en las áreas de piscicultura, frutales silvestres, caña de azúcar panelera, merey, apicultura y meliponicultura.

De acuerdo con datos 2013 de la Oficina Estratégica de Seguimiento y Evaluación de Políticas Públicas del Mppcti, en tiempos de Revolución, cerca de 10 mil venezolanos, residentes en Amazonas, han egresado de los programas de formación del Inces; y se han entregado 17 434 “Canaimitas” a niños de las etnias indígenas de ese estado. Asimismo, se han establecido 13 espacios sociotecnológicos, en donde 31 447 personas han sido alfabetizadas tecnológicamente.

Por medio del programa de Fortalecimiento de espacios de investigación y formación en ciencia y tecnología, financiado por el Fonacit, se están desarrollando 10 grandes investigaciones científicas para el control de enfermedades específicas, como la hepatitis, la oncocercosis, la tuberculosis y la malaria.

YVKE

 

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