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1.mar.2013 / 07:38 pm / Haga un comentario

“Jugando dominó no le ganaba nadie. Escondía la piedra !era vivo¡”, cuenta Robinson Suárez, quien conoció como pocos al fallecido ex jugador de béisbol Pompeyo Davalillo, despedido con honores este viernes en el terreno del parque de la Ciudad Universitaria, en Caracas.

Mientras bromeaba con amigos contemporáneos, recordando las curiosas anécdotas donde Davalillo era el protagonista, Suárez evoca: “Era un fenómeno (…) un fenómeno como persona, era un hombre que si no le gustaban las cosas, te las decía”, comentó el hombre de 76 años, de los cuales 53 trabajó como cuidacuartos de los Leones del Caracas.

“Todo lo del béisbol uno lo aprendió con él, era demasiado estricto, sabía mucho. Los dominicanos lo trataban bien y decían: ‘que él sabía más que el diablo’”, rememoró provocando las carcajadas de los presentes.

El pequeño Simón Bello, conocido popularmente como “Mortadela”, recoge bates del equipo de la UCV, refrescó su memoria y añadió: “Lo quiero como mi hermano, el me trajo a trabajar como técnico en la UCV, en Monte Piedad (parroquia 23 de enero) era mi vecino. Me enseñó a jugar pelota, compartí con él muchas caimaneras de pelota”.

“Mortadela” cuenta que en una ocasión durante un torneo preparatorio en Cartagena, Colombia, previo a los Panamericanos de Puerto Rico en 1979, Pompeyo, siendo el manager del equipo venezolano amateur, tuvo un altercado con el estratega del béisbol.

“Me dijo: ‘mira negro, tu viniste aquí a trabajar o qué (…) te vas para Venezuela, busca tu pasaporte porque me dijeron que te fuiste a tomar aguardiente’. Yo le dije: ‘me fui con varios peloteros a lo que me respondió: me vas a decir quienes se fueron contigo porque estarás suspendidos con los demás’”, expresó.

Pero ahí no quedó la historia. “Mortadela” se defendió como pudo, pues según cuenta siempre peleaba con Davalillo. “Pero cuando vamos a Puerto Rico a jugar contra Estados Unidos, por venganza me monté en el autobús del equipo de Estados Unidos y cuando pasó cerca del vehículo de Venezuela le dije: ‘Pompeyo nosotros los americanos jugamos mucho béisbol’”, relató y soltó una carcajada.

“Yo lo quería mucho, pero él era rebelde. Una vez fui a un try out (prueba) y me puse en el campocorto y el me dijo: ‘no negro, tu eres un enano, que haces aquí vete para el hipódromo, así como le dijo a Vizquel (..) pero yo no se lo pude demostrar, como si lo hizo Omar”, expresó.

“Uno lo quería mucho”, finaliza el hombre que estuvo 25 años como trabajador de la Universidad Central de Venezuela, y la mitad de esos años los pasó con Davalillo.

Hasta un economista tuvo bajo las órdenes de Pompeyo Davalillo cuando fungió como instructor de la selección de la UCV. “Era el mejor entrenador de este país. Lo amábamos muchísimo, no le regalaba nada a nadie, el que estaba allí se lo ganaba por su propio mérito. Era un tipo competitivo, las prácticas eran como si al día siguiente íbamos a jugar el séptimo juego de la Serie Mundial (Grandes Ligas)”, dijo con orgullo José Genovés, economista egresado de esa casa de estudios.

“Era un fosforito (de duro carácter y explosivo) en el dugout, maniático con el café. Era muy exigente”, precisó el economista que cada martes esperaba salir de clases para ir a los entrenamientos en el diamante capitalino.

La filosofía de Davalillo en el terreno sobrepasaba el juego vivo y “caribe”,se encargó de inculcarle valores a sus alumnos, cuenta Genovés.

En medio de la conversa, Hilario Delgado, otra de sus ex dirigidos, interviene y confirma del ejemplo que era Davalillo. ”Fui discípulo y amigo de Pompeyo. Su filosofía estaba basada en la seriedad, puntualidad, respeto, y solidaridad. Hoy por hoy soy un ciudadano de bien, gracias a los consejos de Pompeyo”, reconoció.

Marino Faría, otro de ex dirigidos por Davalillo, explicó que Davalillo se ganó el respeto de todos porque “era un estudioso del béisbol, él conocía el mundo del béisbol. Nos enseñaba a ser vivo en las prácticas, a jugar caribe, a aprovechar las ventajas del rival que no estuviese vivo, que no estuviese pendiente de la jugaba, él enseñaba a pensar que hacer antes de tomar la pelota”.

Para algunos como Domingo Álavarez, actual gerente general de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional, el béisbol le debe muchísimo al aporte del ex grandeliga de los Senadores de Washington.

“El béisbol le tiene que agradecerle a él. Él construyó parte de lo que es el béisbol hoy en día (..) toda esa pasión que vemos ahora. Uno de los pilares del béisbol fue Pompeyo. Decía que el béisbol había que respetarlo, pero uno no sabía a que se refería ciertamente y luego comprendimos que el béisbol había que quererlo completamente. Eso nos enseñó”, sostuvo Álvarez.

En el terreno donde Pompeyo Davalillo dejó huella como pelotero y como manager se le rindió tributo. Allí puso en prácticas sus ideas y tácticas que revolucionaron para siempre el béisbol criollo.

Pasadas las 11:00 am, seis jugadores de la actual selección de béisbol de la UCV, recorrieron las almohadillas con el féretro en hombros. Fue su última presencia en el campo de beísbol.

Mientras se entonaban las notas del Himno Nacional, uno de sus hijos, David, miembro del equipo Leones del Caracas, escondido detrás de unas gafas oscuras, soltó varias lágrimas de dolor. A su lado una dama lo consolaba.

Los niños de la institución deportiva Criollitos de Venezuela, de la cual Davalillo fue fundador, colocaron sobre el ataúd el pabellón nacional.

En el acto fue retirado el 1 del equipo de UCV, su glorioso número. Los presentes ofrecieron un minuto de aplausos, unos lo hacían con alegría, otros con tristeza. Tras finalizado ese tributo alguien de la tribuna gritó: “Viva Davalillo”, que produjo de inmediato otro sonoro aplauso.

Así, bajo un sol radiante, radiante como fue su carrera, dijo adiós uno los más hombres que más aportó al crecimiento y desarrollo del béisbol venezolano, pequeño de estatura (1.60 metros), pero un gigante de corazón, que dejó todo en el terreno de juego.

 

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