4.feb.2013 / 10:47 am / Haga un comentario

Cada venezolano que vivió la rebelión cívico-militar del 4 de febrero de 1992 tiene una historia que contar de cómo sintieron los hechos, como yo, que en ese momento era una niña.

Desde mi casa en Caño Amarillo pude escuchar los tiros en la madrugada. Recuerdo que mi madre nos bajó a mi hermana y a mí de la cama y nos dijo que era peligroso levantarse. No se sabíamos qué pasaba ni de dónde venían los proyectiles.

Mi padre, que estaba en la calle, regresó y nos dijo que “esto es un golpe”. Yo siendo niña no entendía la expresión, pensé que le habían entrado a golpes a mi papá y a otras personas.

Mi mamá prendió la televisión y apareció Carlos Andrés Pérez, angustiado, diciendo que le habían intentado dar un golpe y que ahora todo está bajo control.

Luego vi a Hugo Chávez diciendo que “depongan las armas y que por ahora no se lograron los objetivos en Caracas”. Luego entendí qué había pasado y sentí que en Venezuela las cosas iban a cambiar.

Días después tuve la oportunidad de conocer en persona a Chávez en la cárcel de Yare.

Una amiga de mi mamá, Nancy Colmenares, primera esposa de Chávez, había anotado a mi familia en una lista de visitas para poder verlo los sábados.

Cuando llegamos lo vimos en un cuarto con poca luz. Nos abrazó a mi hermana y a mí. A ella le dijo: Eres una india bonita. Mi hermana se molestó y al paso él le explicó lo hermoso de ser un indio, y el aporte que le han dado a la Patria.

A mí sólo me aconsejó que leyera mucho para entender mejor la historia que tenemos y que cuando fuera mujer poder dar un aporte al futuro de Venezuela.

Así, otras personas han tenido sus vivencias y a continuación se muestran algunos compatriotas.

KARLHA VELÁSQUEZ RIVAS/CIUDAD CCS

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“¡Coño, por fin!” dijo Mario Silva

“Estaba en Valera como gerente del Bloque De Armas y me paraba todos los días a las 4,30 de la mañana. Acostumbro dormir con el televisor prendido. Cuando salió la noticia, lo único que me salió fue un ¡coño, por fin!”, dice Mario Silva, conductor del programa La Hojilla.

—¿No pensó que podría tratarse de un movimiento militar de derecha?

—No, porque después del 27 y 28 de febrero de 1989 tenía que venir algo más contundente.

—¿Usted sabía algo?

—Mantenía vínculos con camaradas que se estaban moviendo…

—¿Cuál fue su primera impresión respecto al comandante Hugo Chávez?

—Algo extraordinario… ver a un hombre tener los cojones de enfrentar al sistema, fue algo extraordinario.

—¿Qué instrucciones recibió de los jefes de la empresa en Caracas?

—No moverse, no sacar los vehículos porque “las hordas del 27 y 28 podían quemarlos”. Había una cagazón generalizada en todos los grupos de poder. Por eso fue que luego los partidos entregaron la cabeza de Carlos Andrés Pérez y trabajaron en una supuesta transición que el mismo Chávez se encargó de desbaratarles.

—¿Cómo ve ese episodio de insurrección armada, 21 años más tarde, cuando la Revolución tiene ya 14 andando por vías pacíficas?

—Pues, aún hoy pienso que por más que evadimos la vía armada será muy difícil que no ocurra en el futuro. Yo estuve en el Comité de Luchas Populares de Bandera Roja, cuando los hermanos Betancourt y digo que esa siempre ha sido una posibilidad. Uno se cansa de tanta pasividad. Bien lo dice Toby Valderrama (autor de la columna Un grano de maíz): “Ante la lógica burguesa, hay que anteponer la lógica revolucionaria”.

CLODOVALDO HERNÁNDEZ/CIUDAD CCS

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Mercedes Olarte vio a Chávez y corrió a conocerlo

Mercedes Olarte es integrante del Comité de Familiares y Amigos del 4F y del 27N, y hoy lleva en su pecho la alegría de haber conoocido al Comandante a los pocos días del alzamiento.

“El 4F estaba en mi casa y me impresionó ver por televisión al teniente coronel Hugo Chávez Frías responsabilizarse por la rebelión cívico-militar y quise conocerlo por la acción que él hizo y por enfrentarse a un sistema corrupto. Me acerqué al San Carlos donde estaba preso y vi cuando lo trasladaban de madrugada hasta Yare. Me impresionó su valentía y sabía que ese hombre nos podía ayudar a los pobres. Luego empecé a averiguar dónde quedaba Yare y hasta allá llegué. Conseguí un grupo de familiares y amigos de los oficiales rebeldes. Allí me integré y me comprometí a colaborar con el grupo. Iba todos los jueves y sábados hasta la entrada. Luego de tres meses me permitieron ingresar al penal de Yare. El presidente Chávez habló con su compañero Francisco Arias Cárdenas (Pancho) para que me autorizara la entrada porque se cuidaban mucho de alguna venganza. Al entrar, cada uno de los oficiales me dio su mano y un abrazo. Emocionada me puse a llorar. Formo parte del 4F, formo parte de la historia de Venezuela. Posteriormente, conformamos el Comité de Familiares y Amigos del 4F y del 27N. Lo creamos para protegernos y para que nos aceptaran adonde íbamos. Programamos misas en todas las iglesias de Caracas para pedir por la liberación de todos los oficiales que habían participado en el 4F. Cuando salieron en libertad, me comprometí a cocinarle al presidente Chávez por un año cuando vivía en la casa de la señora Sofía Torres (mamá del mayor Torres) ubicada en la calle 5 de Vista Alegre. Le pido a Dios que se mejore para que esté pronto con nosotros.

Mercedes Olarte vive en la calle 9 de

La Urbina. Tiene dos años trabajando en la farmacia del Palacio Blanco, donde otorgan medicinas gratuitas a personas que lo requieran.

 

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